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La ilusión de una cena

El Real Casino de Madrid de la calle de Alcalá ha sido el escenario de la Cena Solidaria Anual de Nochebuena. Mensajeros de la Paz lleva seis años celebrando la Nochebuena con las personas sin hogar y las familias vulnerables. Cuando todo estaba listo para compartir la cena con todos, ómicron se encargó de transformarlo en una cena “lista para llevar”, como ocurrió en el Congreso de los Diputados el año anterior.

Llegó el gran día, 24 de diciembre, cuando celebramos nuestra tradicional cena para dar alimento y apoyo a las personas que más lo necesitan. Ya son seis años desde que el padre Ángel decidió dar visibilidad a las personas sin hogar organizando cenas de Nochebuena en lugares públicos que todo el mundo conoce: Museo del Prado, Congreso de los Diputados, Senado, Círculo de Bellas Artes, Palacio de Cibeles… Es una de las fechas más esperadas tanto por las personas que trabajan como por las que ejercen el voluntariado en Mensajeros de la paz, y cómo no, también para los usuarios que no quieren estar sin compañía esta noche tan señalada. 

Es la primera vez que una entidad de carácter privado abre sus puertas a los “descartados” del sistema, como los llama el Papa Francisco. El Real Casino está considerado como una de las joyas arquitectónicas de la capital y es Bien de Interés Cultural en la Categoría de Monumento en 1993. Además, acoge un importante patrimonio artístico con obras de la talla de Mateo Inurria, Emilio Sala o Mariano Benlliure. 

“Si fuera por mí, lo celebraríamos aquí todos los años”,

Rafael Orbe, Presidente del Real Casino.

“Cuando el padre Ángel me propuso celebrar la cena de Nochebuena en el Real Casino de Madrid, no dudé ni un segundo en apoyar la iniciativa que además fue refrendada por unanimidad por toda la Junta Directiva. Es un pequeño gesto, pero si sirve para que algunas personas pasen una noche especial, habrá merecido, y mucho, la pena”, indicaba durante la rueda de prensa previa a la cena, Rafael Orbe Corsini, Presidente del Real Casino. “Estamos tan contentos de cómo ha salido todo, la organización, la entrega, ver a las personas disfrutar dentro de este edificio, que si fuera por mí, lo celebraríamos aquí todos los años”, concluía. “Le tomo la palabra”, le contestó el padre Ángel entre risas.

Los voluntarios, más de 20, acudieron a las 17.30 de la tarde para comprobar que todo estuviera a punto y no fallara nada en la organización.

Noventa personas sin hogar y que acuden con frecuencia a la iglesia de San Antón, recibieron la invitación para acudir a esta cita. Esperaron bajo la lluvia y por este motivo se adelantó la hora del reparto. Justo en el momento en el que el cardenal Carlos Osoro llegaba al real Casino y era recibido por el padre Ángel. El alcalde de Madrid tuvo que ausentarse debido a dar positivo en ómicron justo un día antes.

La evolución epidemiológica impidió que pudiesen degustar los platos en el salón Real, vestido desde hacía dos días para tal ocasión: arreglos florales, vajillas, cubiertos, velas… El padre Ángel lamentó mucho tener que renunciar a ese rato de compañía y disfrute porque se impuso la necesidad de ser prudentes. “Siempre es tiempo de quererse y dejarse querer”, dijo, “Mi deseo es que la ternura y el amor presida todas las cenas”.

El cardenal Osoro, el padre Ángel, Sergio Mella y varios voluntarios repartieron tanto el menú para llevar, como una bolsa con un regalo pensado para el frío, además de un elegante sobre con un aguinaldo. Solo se escuchaba la palabra “gracias” en boca de todos los invitados y de los organizadores. Y también la frase “Feliz Navidad”. Alguna lágrima se escapó durante el reparto, pero es que las emociones estaban a flor de piel.

La cena solidaria diseñada por Paco Roncero estaba servida en una de las mesas pensadas para la ocasión. Los invitados pudieron ver así, servido y empatado, el menú que llevaban para llevar: langostinos, jamón, queso, sopa bullabesa, pularda rellena y pastel de turrón. 

Los voluntarios, más de 20, acudieron a las 17.30 de la tarde para comprobar que todo estuviera a punto y no fallara nada en la organización: la recepción, el acompañamiento, el recorrido, las entregas de los menús y regalos. De forma simultánea, en la iglesia de San Antón se repartía la misma cena y regalos para 60 personas más, gracias a la colaboración con la Fundación LaLiga, que también fue un éxito gracias al apoyo que nos brindan nuestros voluntarios.

 

“Mi deseo es que la ternura y el amor presida todas las cenas”,
padre Ángel.