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Una catedral inesperada

Mensajeros de la Paz recibe con mucho cariño y responsabilidad el gran legado que Justo Gallego dona a la ONG del padre Ángel. Un modesto agricultor, un hombre humilde y guiado por una fe inquebrantable que le ha permitido construir él solo y durante 60 años el gran proyecto de su vida: La Catedral de la Fe.

Justo Gallego ha sido el protagonista absoluto de Mejorada del Campo desde que decidiera comenzar la construcción de una ermita para la Virgen del Pilar en unos terrenos que heredó de su familia. Sin compañía alguna, salvo la de algunos viajeros itinerantes que, en su paso por Mejorada le echaban una mano, este hombre que huía de la vanidad, pasaba la vida buscando materiales reciclados, ladrillos rotos que nadie quería, y elementos que los demás desechaban para ir elevando hacia el cielo esa ermita que habría de convertirse con los años, en Catedral.

Justo ha dedicado su vida a realizar esta preciosa catedral. Aquí está su obra para dar testimonio de su gran fe””,
padre Ángel.

“Justo ha dedicado su vida a realizar esta preciosa catedral. Se ha ido un hombre incansable en su tarea de servir a su promesa: primero le prometió una ermita a la Virgen María y según fue construyendo quiso ofrecerle algo mucho mejor, y aquí está su catedral para dar testimonio de su gran fe”, aseguraba el padre Ángel durante la misa homenaje que Mensajeros de la Paz le ofició en la iglesia de San Antón a los pocos días de su fallecimiento.

Yo le veía trabajar desde la ventana de mi casa y un día me dije, pues voy a ver si le echo una mano a este pobre hombre que lo está haciendo todo solo, y me quedé ya con él hasta el día que murió
Justo Gallego murió en el lugar que le pertenecía, su Catedral, a los 96 años y tras una vida de trabajo constante. No quería alabanzas, ni halagos porque eso fomentaba el pecado de la vanidad. Hablaba básicamente de su obra, no le gustaba todo el mundo y era reservado. Su compañero fiel, Ángel López, fue su peón de albañil y ayudante durante casi 30 años: “Yo le veía trabajar desde la ventana de mi casa y un día me dije, pues voy a ver si le echo una mano a este pobre hombre que lo está haciendo todo solo, y me quedé ya con él hasta el día que murió.”
 
La Catedral de Justo, que está siendo estudiada por una empresa de ingenieros y arquitectos, Calter, continuará de pie, sólida como se construyó, sin temer a Filomenas ni las que estén por venir porque según cuentan los expertos, Juan Carlos Arroyo entre ellos, “su estructura es magnífica y Justo, a pesar de no tener conocimientos de arquitectura ni de ingeniería, sabía lo que se hacía”.
 
“Como dice el Papa Francisco: Abrid las puertas de las iglesias para que entre la verdadera carne de Cristo, que son los pobres, los descartados del sistema”, cita de memoria el padre Ángel. ”Será un centro abierto para todos, para cualquier religión, para ricos y pobres y además también servirá como centro de encuentro cultural no sólo para admirar esta gran obra realizada por un gran hombre, sino para disfrutar de actividades culturales y de servicios para las personas más vulnerables”, concluye el padre Ángel.